Ansiedad

Ansiedad

1. ¿Qué es la ansiedad? 

La ansiedad es una respuesta innata de nuestra especie, cuya misión es asegurar nuestra supervivencia. Así, cada vez que sentimos que estamos en peligro, el organismo reacciona disparando el circuito de la ansiedad, haciendo que reaccionemos de forma más eficaz.

La ansiedad nos ayuda a reaccionar mejor y con más rapidez ante peligros inminentes del día a día, como un posible accidente con el coche o cuando nos encontramos en situaciones novedosas que exigen que nos comportemos de manera especial, como hablar en público, hacer un examen o pasar una entrevista de trabajo.

La conclusión a la que llegamos es que la ansiedad es parte de nosotros, nos es útil y beneficiosa, siendo nuestra aliada en situaciones difíciles.

Sin embargo, ésta aliada puede volverse en nuestra contra cuando:

  1. Aparece en situaciones totalmente inocuas, que no suponen ninguna amenaza (subir en ascensor, viajar en avión).
  2. Cuando sentimos que tenemos algo que perder, hay algo en juego y estamos expuestos a una valoración externa.

En estas situaciones el nivel de ansiedad suele ser desproporcionado e interferir con nuestro objetivo. Por ejemplo, ante un examen, si el nivel de ansiedad es moderado, el rendimiento se verá beneficiado. Si por el contrario es excesiva, la tarea se verá entorpecida e incluso puede que queramos evitar la situación.

Los síntomas de ansiedad se experimentan en tres niveles:

A nivel cognitivo: son los pensamientos e imágenes que aparecen cuando empezamos a sentir el malestar. Interpretamos la situación y la valoramos como amenazante. Generalmente, si percibimos amenaza, el contenido de estos pensamientos será negativo y distorsionado, fomentando el aumento de ansiedad. Es común que aparezcan distorsiones cognitivas como la generalización, la anticipación negativa del futuro o la minimización de recursos personales.

A nivel fisiológico o emocional: vamos a sentir cómo aumenta el latido del corazón (para que llegue más sangre a los músculos), nuestra respiración será más agitada (con el objetivo de obtener más oxigeno), estaremos en tensión muscular (por si es necesario huir), podremos marearnos o sentir molestias intestinales, nos sentiremos frustrados, incómodos, etc.

A nivel motor: Son todos los comportamientos que tenemos en situación de ansiedad. Podemos afrontarla de dos maneras:

  • Escapando de la situación temida o evitándola.
  • Mantenernos en la situación, exponiéndonos, lo que dará lugar a síntomas como inquietud, temblor, tartamudeo, inmovilidad o movilidad excesiva.

Aunque sentir ansiedad es una reacción adaptativa de nuestro organismo, podemos hablar de ansiedad  perjudicial o desadaptativa cuando el nivel es muy alto en situaciones en las que la mayoría de las personas no la experimentan.

Cuando realmente no está en juego nuestra supervivencia, y  sin embargo interpretamos una amenaza, la respuesta de ansiedad nos resultará inútil, excesiva, inapropiada, no nos servirá para adaptarnos y nos dificultará el rendimiento.

En estos casos en los que el nivel de ansiedad interfiere significativamente en el bienestar de la persona, influyendo en su ámbito laboral, personal, y social, se recomienda detectar mediante la ayuda de un profesional, aquellos estímulos que desencadenan la respuesta de alerta, con el objetivo de minimizar y controlar la respuesta.

Soy licenciada en Psicología Clínica desde el año 2006. Cuento con una amplia trayectoria profesional en la práctica de la psicología clínica.

Soy experta en la terapia cognitivo conductual, especialmente en trastornos de ansiedad, estrés y autoestima.

Mi contínua formación me ha llevado al aprendizaje y aplicación de herramientas de diversas orientaciones psicológicas, con las que puedo ayudarte a manejar emociones, creencias y comportamientos, de una forma adaptada a tus necesidades.

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