Cómo manejar mis comportamientos impulsivos

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impulsive-150529_1280¿Te ha pasado que a veces tienes comportamientos impulsivos de los cuales, luego, cuando valoras las consecuencias, te arrepientes?

A veces nos pasa que respondemos algún mensaje sin dejar templar nuestra emoción de enfado o rabia y luego nos arrepentimos de lo que hemos dicho o de la manera en la que lo hemos dicho.

Comemos de forma impulsiva ante un estado de ansiedad, preocupación, miedo, aburrimiento.

Tomamos decisiones, compramos compulsivamente, o incluso, en los casos más graves, nos autolesionamos.

Hoy vamos a ver una pauta pequeñita, que nos ayudará y acercará a poder ir manejando esos impulsos. Por supuesto, tendremos que trabajar estas reacciones con una mayor profundidad, dependiendo de la intensidad y gravedad del comportamiento. Valorando cuales son las necesidades no cubiertas que subyacen a ese impulso.

Como vimos en ¿Qué sucede cuando evitamos una situación que tememos?, toda emoción sigue una curva, en la que alcanza un punto máximo de intensidad, y después, baja hasta desaparecer.

En esta ocasión, para manejar el impulso que queremos reducir, vamos a tener presente la idea de la curva. Usaremos como ejemplo el manejo de la respuesta de un mensaje que hemos recibido en el móvil mediante mensajería instantánea.

Imaginamos que nos ha llegado un mensaje. Puede ser un mensaje esperado, inesperado, que genera una “necesidad” de responder automáticamente por su contenido.

Recordamos que queremos controlar este impulso porque, en otras ocasiones ya nos ha sucedido, que al responder rápidamente, hemos valorado nuestra respuesta a posteriori y hemos sentido que ha sido precipitada, inadecuada, poco premeditada, etc..Haciéndonos sentir vergüenza, rabia, apareciendo la crítica, lamentándonos, llevándonos a situaciones, por ejemplo, de enfrentamiento o de disculpas.

alarm-1673577_1280Teniendo esto presente, vamos a tener en mente el manejo del tiempo. Nos vamos a dar el permiso de responder cuando estemos preparados. Para ello, al recibir el mensaje, nos diremos “voy a esperar 15 minutos antes de responder”. El tiempo va a ser variable. Pueden ser 10 minutos, 15, 30, horas…etc. El tiempo que necesitemos. Si nos hemos dado 15 minutos y necesitamos más, ampliaremos el margen. La cuestión es darnos tiempo para que la emoción que hemos sentido al recibir y leer el contenido del mensaje, haya podido seguir el curso de aumentar, alcanzar su punto máximo y bajar. Será desde ese punto, desde la emoción ya baja, cuando será preferible responder el mensaje.

De esta manera, estaremos frenando el impulso, actuando desde la reflexión, sin reaccionar emocionalmente, si no actuando coherentemente con lo que de verdad queremos y sentimos.

Como ves, este ejercicio de darnos un tiempo lo puedes aplicar, además de a la respuesta de mensajes, a toma de decisiones, a compras, a ingestas de alimentos que buscamos derivadas de nuestra emoción, a cigarros que “necesito” fumar.

Aplica esta pausa y analiza, observa, siente, cual es la diferencia en cómo te sientes en referencia a tu autocontrol.

En lugar de reaccionar…Decide, Elige, Actúa.

 

Soy licenciada en Psicología Clínica desde el año 2006. Cuento con una amplia trayectoria profesional en la práctica de la psicología clínica.

Soy experta en la terapia cognitivo conductual, especialmente en trastornos de ansiedad, estrés y autoestima.

Mi contínua formación me ha llevado al aprendizaje y aplicación de herramientas de diversas orientaciones psicológicas, con las que puedo ayudarte a manejar emociones, creencias y comportamientos, de una forma adaptada a tus necesidades.

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