La importancia de la expresión emocional

Con todo respeto

Si no lloramos…nos inundamos

La expresión emocional es fundamental para el procesamiento de las experiencias, y para nuestro bienestar. Especialmente entendido en el contexto de las emociones «negativas», no expresar nuestras emociones, contenerlas, supone no dejar fluir aquello que nos incomoda, nos genera dolor. Contenemos y almacenamos.

Un ejemplo que vemos claro es la contención de la rabia. La rabia no expresada, lejos de desaparecer, se almacena. Aumenta en función de nuestras experiencias, y puede lugar a momentos en los que sintamos que «voy a estallar» y en ocasiones, así sucede. Estallamos. Entrando en un circulo negativo, en el que después de estallar, nos sentiremos culpable por las dimensiones de nuestra reacción, lo «incorrecto» de nuestro comportamiento y probablemente, tienda a compensar nuestra conducta futura.

La tristeza también es buen ejemplo. Es fácil visualizar situaciones en las que necesitamos llorar, nos emocionamos, y no permitimos la expresión del llanto. En cada situación pueden influir diferentes factores (contexto, miedos, creencias sobre lo adecuado/inadecuado de la expresión, grado de intimidad, etc) pero el resultado, por lo general, es que ocultamos esas emociones. No sólo a los demás, también a nosotros mismos.

En la medida en que observemos cómo nos sentimos, qué nos influye y podamos identificarlo, etiquetando la emoción, estaremos actuando para tener un manejo emocional efectivo. El mero hecho de reconocernos y nombrar lo que nos sucede («Estoy triste por»…»Me siento enfadado con»..) ya nos ayuda a reducir la intensidad de la emoción y por tanto a manejarla. Dar un nombre a lo que sentimos y actuar de forma coherente hacia esos sentimientos será de gran utilidad.

¿Qué puedes hacer para ir poco a poco escuchando tus emociones?

  1. Permítete sentirlas. Cumplen una función y pueden aportarte mucha información sobre ti mismo.
  2. Entiende su origen. Que situaciones, personas, circunstancias te hacen sentir de una determinada manera.
  3. Exprésalas. Evidentemente no en todas las situaciones o contexto sentimos que nos podemos expresar emocionalmente. Cuando no sea posible, busca el momento, el lugar, la intimidad, para poder trabajar ese malestar.
  4. Valora la dimensión y canal de tu expresión. De tal manera que la expresión sea una vía de solución de conflictos, no de creación. Siendo consciente de tus necesidades, pero respetando las necesidades de los demás.

Tenlo presente, cuida tu expresión emocional. ¡Exprésate y siéntete mejor!

Ilustración perteneciente a Leonel Arturo Arregui Santander http://www.contodorespeto.cl/

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